miércoles, 18 de enero de 2012

Los occidentales curiosos para las personas de paises "subdesarrollados"

Es frecuente oir que los occidentales tienen un comportamiento y valores diferentes al del resto de paises. Si, me refiero a vosotros, los que vivis en un mundo moderno, en ciudades comodas, en casas limpias y nuevas, con agua limpia y desinfectada que sale por el grifo las 24 horas, con electricidad y gas las 24 horas, llenas de aparatos que facilitan las tareas domesticas, ciudades bien comunicadas, con gran cantidad de comercios para el consumo, lugares para el ocio, sin escasez de trabajos, con buenos salarios.... y un largo bla bla.
Todos sabemos que no es del todo cierto. Que no todo son ventajas. Y que por alguna razon... el hombre occidental no es feliz viviendo en las grandes ciudades.
Me costo años entender porque.


Fue un dia, paseando en una calle de un pueblito de India: La calle tenía unos bonitos edificios rajastanies, las mujeres con sus saris de colores y los hombres con sus turbantes y mostachos, algunos mochileros sentados tomando tes y lafas (rollos de pan con queso, tomate y salsa típicos de israel).
Había estado 10 años atrás, y parecia que nada había cambiado, los edificios eran los mismos, pintados en los mismos colores, las tienditas igual de pequeñas, incluso habia más y más bonitas, los trajes regionales identicos, las mismas caras curtidas por el sol y la dureza del desierto contrastadas con las joyas de plata y los vivios colores de las telas.
Pero algo fundamental había cambiado. Ya nadie sonreia como antes, nadie parecia ya feliz como antaño.
¿Que había cambiado?
Occidente había llegado.
Donde había silenciosos paseantes y alguna bici, ahora había ruidosas motos pasando todo el rato y molestando a los biandantes, que ahora ya no podían caminar tranquilos por el medio de la calle, sino que debían hacerse a un lado, como seres humanos de segunda, para dejar pasar a aquellos ciudadanos de primera que iban sobres sus caros caballos de hierro, con cara de arrogancia y un nosesabequien nuevo y adquirido derecho de surfear por el centro de la calle en detrimento de los demas.
El ruido habia ahogado el trinar de los pajarillos, el estress que producia cada moto que pasaba sobre los viandantes era evidente, el ruido de motores obligaba a hablar más alto y más fuerte, en un tono más agudo, más estridente, más desagradable. Las agradables sonrisas con conversaciones suaves y lentas de voces graves y agradables se habían esfumado. Las caras ahora funcian el ceño como en cualquier pais occidental, y los labios torcidos ahora hacia abajo, el cerebro incomodado por el ruido, solo quería acabar pronto la compra y largarse de alli lo antes posible.
El amoroso y candido mirar entre las personas, en un signo de cariño y compresión, se había convertido en una mirada aguileña de ojos cansados en un frenetico correr más propio de una huida que de el delicado y suave pasear que vi años atras.

Pero no solo era el ruido y la sensación de peligro que generaban motos y generadores.
Habia algo más.
El azul mas puro que jamás alla visto, había desaparecido en 10 años convirtiendose en un gris plomizo.
La angustia de la gente no solo se debía a la sensación de peligro del ruido y golpes de aquellos caballos de hierro. Sus bocas semiabiertas, sus dedos tratando de vaciar sus fosas nasales, como si pudieran destaponarlas sin allar nada en ellas, sus cuellos en tensión y sus venas encendidas, sus ojos de horror, cansados y enfermos. La necesidad de correr para escapar de un peligro que lo rodea todo, del que no se puede escapar, porque es el mismo aire que respiramos.

El frenetico caminar de la gente, sus caras de prisa, de querer huir, sus acaloradas discusiones jamas antes vistas, que se tornaban en pocos minutos en caras cansinas y fracasadas, incapaces de seguir discutiendo, derrumbadas y asfixiadas. Eran las mismas caras de las calles de Madrid, Barcelona o el DF.
La asfixia de respirar un aire venenoso incrementaba infinitamente la ansiedad de sentirse ahogado, ansiedad que aliviaban con discusiones jamas vistas antes, para tan solo acabar agotados, y volver a respirar ese aire irrespirable.

En el año 2000 India era un lugar lleno de espacios mágicos. Los viajeros no se querian ir, no querian volver a sus paises occidentales de luchas constantes. La paz y el trato respetuoso entre la gente en los pueblos de India hacia años que se habia perdido en occidente. La felicidad evidentemente no era una cuestion de tener mas dinero para gastar. Aquella gente exibia unas sonrisas desaparecidas en Europa. Y no es que no les gustara el dinero, es que no parecian preocupados ni ansiosos por conseguirlo. La familia y los amigos, el respeto entre las personas conocidas y desconocidas, era prioritario.

Es ya hora de entender, que en las ciudades occidentales (y ahora por desgracia en casi todas las ciudades del mundo) nadie va a vivir bien mientras respiremos veneno, gases acidos que secan las mucosas y abrasan muestra piel y nuestro pelo, amen del monoxido de carbono, verdadero veneno que nos ahoga y tarda horas o dias en ser eliminado del torrente sanguineo. Y el ruido no nos deje descansar y nos mantenga en un estado constante de alerta.

Ciudadanos cansados, idiotizados por la escasez de oxigeno en las neuronas, ansiosos, que buscan una solucion en las compras compulsivas, en las relaciones de amistad compulsivas, en el sexo compulsivo, en el deporte compulsivo... porque cuando uno se asfixia, la ansiedad crece, y todo se hace de forma compulsiva: rápido y sin reflexionar en lo que estamos haciendo.

Todo el mundo me decia cuando regresaba de India: Uauuu! que paz y tranquilidad traes, que voz más suave y agradable. ¿Has estado meditando en un ashram? ¿has estado fumando porros? Y yo respondia: "no, nada de eso, solo he estado viajando y disfrutando.

El último año que estuve en India y Nepal, no disfruté: las bicis y los taxi bicis había dejado paso a las motos y los coches. unevas fábricas por todos lados, nuevas carreteras por todas partes. En Delhi o Kathmandú la garganta se enferma a los dos dias de estar alli (Nepal usa ilegalmente queroseno sin refinar para sus coches, lo que contamina 20 veces más toxinas cancerigenas que un coche en occidente). La contaminación del norte de India en Octubre ya llega desde Gujarat hasta Shimla y se extiende Ganges abajo desde la frontera de Pakistan hasta la frontera con Bangladesh. Hablamos de una  superficie 3 veces el tamaño de España con una cubierta gris perenne, que en Octubre no ha hecho más que empezar, porque no lloverá ni una gota hasta Junio del año siguiente....

Y... las caras y el trato entre la gente....
Ahora ya pueden sufrir en sus propias carnes los "beneficios" de la vida en el mundo occidental.


Incomprensible para un cazador del amazonas o un monje del Tibet, pero asi son las ventajas del mundo occidental.

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