miércoles, 26 de enero de 2011

El té a la menta, hirviendo, en Marruecos y la tuberculosis

La primera vez que fui a Marruecos me avisaron: ten cuidado que hay mucha enfermedad por ahí. Un primo acababa de volver con una bronquitis aguda que asustó a toda la familia.
Nada de chupar cucharas ni beber en vasos mal fregados...


Pero cual fue mi sorpresa, cuando al llegar el primer día, pidiendo un té a la menta, nos lo trajeron hirviendo y rebosando el borde del vaso. Pensé: Nada puede sobrevivir en a esta temperatura, por mal que lo hallan lavado... Y ciertamente los Marroquíes son bastante cuidadosos al respecto. Durante todo el viaje no nos sirvieron nunca el té de otra manera.
No sería hasta años más tarde, cuando metidos en un autobús, en una noche fría del sur, una niña pasó todo el viaje tosiendo. Al final del viaje todos tosíamos igual, Era una tos seca, que desgarraba la garganta, al segundo día todos teníamos fiebre y esa horrible tos seca constante, día y noche, que no te dejaba dormir. El dolor bajo de la garganta hacia los bronquios...
Al regresar a Madrid fuimos al médico que nos infló 2 semanas a antibióticos, al final la tos remitió, pero lo pasamos mal, la verdad...

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